Una Iniciación Divina.
Si uno se acerca al parto con un corazón abierto, puede ser una de las experiencias más asombrosas y transformadoras de su vida. Hay que superar el condicionamiento social que está basado principalmente en temores e ignorancia. Debemos prepararnos para esa experiencia en un nivel físico, mental y espiritual. Físicamente, nos preparamos cuidando nuestra salud y cuerpos durante todo el embarazo. Al acercamos al final del embarazo, comemos muchas hojas verdes para fortalecer nuestra sangre y energías vitales. (Véase la sección nutrición para más detalle). Las caminatas diarias ayudan a mantener nuestro cuerpo activo. Nuestras energías se dirigen hacia ejercicios de movimiento, respiración y visualización.
En un nivel mental, emocional y espiritual, hay una gran variedad de prácticas. Las siguientes son simplemente algunas sugerencias. Le sugerimos que consideren otras prácticas o bien, creen otras basados en sus creencias y costumbres personales.
Sobre todo y por siempre: Respire. Para la mujer embarazada es más fácil inhalar por la nariz y exhalar por la boca; así, comenzamos… lentamente, inhalando por la nariz… exhalando por la boca… inhalando por la nariz… exhalando por la boca… inhalando por la nariz… exhalando por la boca… inhalando por la nariz… exhalando por la boca… repetidas veces. La respiración es la fuente de la energía vital, el conocimiento y la transformación. Si no hacemos nada más que respirar conscientemente durante todo el parto, hemos hecho lo mejor posible. Así, el acto consciente de la respiración, frente a toda distracción posible – sea mental o físico – es el mejor método de vivenciar el nacimiento.
Los siguientes son unos ejemplos de ejercicios y visualizaciones: Primero que todo consideremos el concepto de una “contracción”. Mientras los músculos uterinos están contrayéndose, la cérvix se está abriendo. Pues la mente tiende a ser muy literal, si nos concentramos en una “contracción” nuestro cuerpo se tensará, contrayendo más los músculos, aumentando el temor y disminuyendo la respiración. Por otro lado, si nuestra concentración se enfoca en una “expansión”, la experiencia será distinta; se relajarán más los músculos, aumentará la respiración y el flujo de oxigeno y principalmente le dará bienestar a la mamá.
Práctica de la Relajación: Con esto en mente, con cada expansión hay que vivir el presente. Respire como si ésta fuera su única expansión, sin pensar en las transcurridas ni en las que vendrán. Las expansiones más intensas durarán apenas 60-90 segundos. Ahora practique respirar consciente por 60 segundos mientras que permite que su cuerpo entero se relaje, vuelva a respirar normal por lo menos un minuto y luego comience a respirar profundamente otra vez. En la siguiente, mientras que respira, contraiga su pierna izquierda y concéntrese en la relajación del resto de los músculos. Esto le dará una idea de cómo se sentirá relajar otros músculos mientras que su útero se estará expandiendo en el momento de dar a luz. Ahora hágalo otra vez con su pierna derecha contraída, relajando el resto del cuerpo. Luego repite este ejercicio alternando brazo derecho – pierna derecha con brazo izquierdo – pierna izquierda; ahora con opuestos, brazo derecho – pierna izquierda con brazo izquierdo – pierna derecha, recordando relajar el resto del cuerpo.
Si se practican estos ejercicios regularmente antes del nacimiento, le ayudarán a entrenar el subconsciente en cómo relajar una parte del cuerpo mientras otra se contrae.
Visualización del “Florecimiento”(abertura del cérvix): Respire por 30-60 segundos, inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Cuando respira, imagine que con cada expansión su cérvix se está abriendo fácil y bellamente. Imagine que la cabeza de su bebé se presiona perfectamente en el cérvix y éste responde cediendo rápidamente. Imagine su cérvix completamente abierto, o dilatado, y la cabeza de su bebé pasando con facilidad por este camino. Practique esto mientras este en descanso, sentada, caminando, parada o también apoyada con las manos contra la pared, y piernas separadas, meciendo el cuerpo de un lado a otro. Practique estas visualizaciones muchas veces, hasta que lleguen a ser naturales y fáciles.
La " segunda etapa" del nacimiento comienza cuando el cérvix se dilata completamente (a 10 cm) y a la vez la mujer tiene un impulso natural de pujar. Se alcanza el puje óptimo cuando ambos factores estén presentes. Hay un momento transitorio y natural en que se alcanza la dilatación completa permitiendo que la cabeza del bebé descienda al área del sacro buscando acomodo. Este periodo puede durar de dos a sesenta minutos hasta que la cabeza llegue a presionar el mismo nervio que avisa al cuerpo la necesidad de defecar urgente. Durante esta transición las expansiones a menudo se distancian o, a veces incluso pueden detenerse por un tiempo, permitiendo que el cuerpo recarge la energía para el puje final. (Nota: en algunos casos, las mujeres sentirán el impulso urgente de pujar antes de que el cérvix se dilate por completo. Esto es causado por el rápido descenso de la cabeza. Técnicas especificas de respiración son muy útiles en esos momentos para permitir que el cérvix termine su dilatación y así evitar la hinchazón de éste o el daño cervical.) Muchas veces sucede que animan a las mujeres comenzar la etapa de pujar tan pronto alcanza la dilatación completa. En muchos casos esto lleva a una etapa de pujar ineficaz y prolongada, llevando a agotar las reservas de energía de la mujer. Si no hay señal de sufrimiento fetal (verificado por el latido cardiaco del bebé y su líquido amniótico), se debería respetar esta pausa natural regeneradora en el proceso de dar a luz.
Visualización del Nacimiento: Su bebé está en la puerta de entrada al mundo. Recuerde que éste es su nacimiento – somos simplemente el medio por el cual nace. Claro, es con nuestras acciones y esfuerzos que llegan a Ser, pero ellos también están experimentando este proceso intensamente. En la etapa del pujo final, están pasando de un ambiente de agua a un ambiente de aire. Las moléculas del aire son considerablemente más pequeñas y livianas que las del agua, por esto, el canal de nacimiento pélvico y el cuerpo fetal fueron diseñadas divinamente para permitir un proceso de descompresión por el cual el exceso de líquidos internos se podrían exprimir antes de entrar a la atmósfera más ligera. Mientras la cabeza fetal desciende por el arco pélvico, las placas craneales se sobreponen exprimiendo la presión intracraneal. Lo mismo sucede con los pulmones y la cavidad abdominal mientras que el bebé pasa por el pelvis completo. Ohhh, la belleza de la arquitectura divina.
Ahora, una visualización: (Siéntase libre de agregar, alterar, o variar esta visualización como guste.)
Con cada expansión, tengo un impulso fuerte de pujar. Mientras que llega la expansión, tomo una respiración profunda, y con esta energía, entregada por la respiración, asisto los músculos abdominales y uterinos a pujar al bebé debajo del arco púbico y hacia el canal de nacimiento. La cabeza de mi bebé se coloca perfectamente de modo que las placas craneales se sobrepongan fácilmente y la cabeza de mi bebé resbale por debajo de mi arco púbico .Sus hombros, sus brazos y sus manos se posicionan adecuadamente, siguiendo la cabeza fácilmente por el arco. Siento la cabeza estirar la abertura vaginal, sé cómo y cuándo relajar mis esfuerzos de pujar y respirar, de modo que el tejido pueda estirarse y permitir lentamente que la cabeza y el cuerpo nazcan con el canal de nacimiento intacto. Al momento que mi bebé entra al mundo, sus primeras respiraciones vienen fácilmente y con gran vitalidad. Abrazo de inmediato a mi bebé con toda alegría y maravilla de una madre con su nuevo hijo o hija.
A continuación viene el segundo alumbramiento: la placenta. Esto se conoce técnicamente como la “tercera etapa.” La “cuarta etapa” comienza después del alumbramiento de la placenta y dura, por lo menos, cuatro horas más. Ambas etapas son de vital importancia para la seguridad y salud de la madre y por ello son dignas de igual atención e importancia. Lo siguiente es un ejemplo de una visualización de la tercera y cuarta etapa:
Ahora que mi bebé ha nacido, la sabiduría interna de mi cuerpo sigue siendo sana y fuerte. Muy pronto después del nacimiento de mi niño o niña, mi útero suelta su apego por la placenta y ésta nace fácilmente. Mi útero continúa siendo activo en su proceso de cerrar todos los vasos sanguíneos que estuvieron conectados con la placenta, sigue siendo firme y fuerte dentro de mi abdomen. El resto de mi cuerpo sabe que el proceso de dar a luz ha terminado y mis vasos sanguíneos y energía muscular se redirigen hacia mi salud y fuerzas personales. Mientras mis energías se conservan naturalmente de esta manera, fácilmente me concentro en amamantar a mi hijo o hija recién nacido. Disfruto el comienzo de esta conexión y así mi calostro fluye con la primera succión de mi bebé.
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